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Luis Greenhill y el esfuerzo de emprender: “he tenido mucho apoyo de la Universidad”.

Han sido meses de ardua labor y sacrificio los que ha debido enfrentar Luis Greenhill, de 28 años, para sacar adelante su emprendimiento en Victoria. El camino no ha sido fácil, pero este estudiante de la carrera de Técnico de Nivel Superior en Administración de Empresas del DFT de la UNAP se mantiene firme y perseverante en su labor, levantándose cada mañana para ofrecer sus productos a los habitantes de la comuna, buscando salir adelante y marcar la diferencia con “Greenhill Coffee”, su negocio de café gourmet.

“Habíamos visto en un viaje a Puerto Varas que estaba toda la onda de los food trucks, y acá en Victoria no se aprovechaba, no había nada, ni un espacio para hacerlo. En Puerto Varas se vende mucho café y en Temuco también va en alza; entonces dije, que ya, que podría hacerlo, porque en Victoria no hay un lugar donde hagan un café diferente”, comenta Luis, para quien la tarea de iniciar su emprendimiento no fue sencilla. “Fue difícil por los permisos, solicitar las patentes, los trámites duraron mucho tiempo. El proyecto tardó un año en ejecutarse, por eso las lucas se fueron acabando en su momento, todo lo que yo tenía destinado y ahorrado se fue dirigiendo a otras cosas porque uno también tiene otros gastos, me costó mucho”.

Afortunadamente, el joven victoriense asegura haber contado con la ayuda y soporte de sus familiares y amigos, en especial de parte de la Casa de Estudios. “Cuando tuve la idea fui al Centro de Desarrollo de Negocios de Angol que está ubicado en la UNAP, ahí me asesoraron bastante. Después hablé con algunos profesores y ellos también me asesoraron, y sobre todo en las ganas”, además de agradecer que en la Universidad “siempre han sido comprensivos conmigo con el tema de los horarios; ha sido muy flexible, porque ellos entienden que uno trabaja y que a veces puedo llegar más tarde a clases así que sí, he tenido mucho apoyo”.

“Greenhill Coffee” es un quiosco ubicado en la esquina de las calles Ramírez y 21 de Mayo, en donde ofrece cafés de marcas orientadas al área gourmet, además de té y otros snacks, aunque siempre con una mirada puesta en el futuro, pensando en otros productos que potencien la venta, como “waffles, que les gusta tanto a la gente o algunos brownies. Tengo que ver bien cómo lo voy a hacer por el tema sanitario, como el espacio es pequeño tengo que ver quiénes van a ser mis proveedores o si los voy a hacer yo”, junto con destacar la buena recepción por parte del público en los cerca de dos meses y medio que lleva funcionando. “Desde que empecé dicen, qué bueno, este quiosco estuvo botado por dos años, o toda la gente ocupaba el quiosco para lo mismo, vender revistas, diarios o recargas de teléfono, y ahora se está ocupando para algo totalmente diferente, que no se había visto en la ciudad”.

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